Especie del Mes
La serpiente Boa (Boa constrictor) como todos los ofidios son animales fascinantes de cuerpo alargado, no tienen extremidades, poseen escamas que le permiten desplazarse; algunas con mordedura venenosa para poder matar a su presa y posteriormente ingerirlas, como es el caso de las víboras y las cobras.
Una impactante serpiente no venenosa es la Boa Constrictor que se localiza especialmente sobre hábitats en América Central y del Sur, en países como Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Trinidad y Tobago, Dominica y Colombia; es de cuerpo cilíndrico , cabeza grande en forma de punta de flecha, su piel es de color café claro y posee manchas oscuras con tonalidad rojiza.
En el caso de la boa hembra puede alcanzar tres metros de largo, siendo más largas que los mismos machos quienes pueden tener 1,50 metros a 2,15 metros, sin embargo, se han encontrados casos de menor tamaño criados en cautiverio en países Centroamericanos.
Actualmente la industria de las mascotas en Colombia en su afán de generar mayores ingresos ha hecho que muchos criadores se especialicen en el tema, promoviendo con ello su comercialización hasta de manera ilegal, alteraciones en la cadena trófica y un notorio desequilibrio ecosistémico.
• Son reptiles de larga vida, algunos han llegado a vivir en cautiverio hasta de 40 años, aunque su esperanza de vida es de 30 años en estado salvaje.
• Tienen la facilidad de realizar control corporal de su temperatura mediante sistema de termoregulación.
• Las boas en cautiverio deben ser alimentadas únicamente con ratas o ratones. No es necesario adicionarle ninguna otra clase de alimento o suplemento.
• Comprimen su presa fuertemente hasta asfixiarla y posteriormente digerirla. Este proceso puede durar horas de acuerdo con el tamaño de lo cazado.
• Las boas hembras pueden aparearse más de una vez con individuos machos, sin embargo, la competencia es bastante notoria entre sus candidatos.
Esta fascinante especie se encuentra presente al interior del Jardín Botánico Quinta de San Pedro Alejandrino, rara vez visible en caminos o senderos durante el día, pero normalmente apreciable en hora nocturnas sobre árboles y espesas zonas boscosas. Su conservación hace parte de los actuales proyectos prioritarios de conservación de fauna, con el que se pretende garantizar su existencia y dinámica en los bosques secos topicales.